Con Burundanga acechan choros y secuestradores

La burundanga (conocida científicamente como escopolamina) es una de las drogas más populares en Venezuela y Latinoamérica. Delincuentes la usan para aprovecharse de sus víctimas al ponerlas en estado inconsciente y de fácil manipulación.

Se conoce que ladrones y secuestradores se acercan a las personas y con un toque pueden hacer que esta sustancia entre en el sistema de las personas, aunque también pueden esparcirla en una bebida o una comida. Una fuente vinculada al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales, y Criminalísticas señaló que esta droga no hace efecto al instante, por lo que el responsable suele seguir a su víctima hasta ver que comienza a sentirse perdida y desorientada.

Estacionamientos y bancos

“Esto pasa mucho en estacionamientos y afuera de los bancos, para robarse ya sea los autos, accesorios de valor, dinero o incluso secuestrar a la persona”, destacó el consultado, quien prefirió quedar en el anonimato.

En cuanto a cómo funciona, el funcionario explicó que la escopolamina al entrar en contacto con la piel de la víctima es absorbida (también puede entrar por las fosas nasales) y hace que la persona entre en estado de somnolencia. “Cuando la persona pierde el sentido en sí, el atacante le susurra cosas como datos personales, dirección, y otros temas, para saber qué tan consciente está. De ahí empieza a sacar información como cuentas bancarias”, señaló.

Para robos y secuestros aseguró que el modus operandis es el mismo, solo que en estos casos la víctima da mucha más información al sujeto. El entrevistado resaltó que estos casos se pueden denunciar en cualquier módulo o sede policial. La mayoría de casos quienes pueden reportar estos delitos son los testigos, debido a que una de las secuelas de la burundanga es la pérdida momentánea de la memoria. El atacado no siempre recuerda el asalto ni mucho menos las características físicas de quien lo atacó.

Detención y prevención

Por otra parte, José Antonio Moncada, paramédico, destacó que quienes están bajo este efecto suelen caminar lento y desorientado, “como si tuvieran sueño”. Además, destacó que por lo general el atacante va a su lado dándole órdenes, lo que puede ser una conducta sospechosa.

A modo de prevención, resaltó el no recoger nada del suelo, mucho menos billetes. “Si sienten mucho sueño, cansancio o se marean al caminar, es importante buscar ayuda en oficiales de policía o cualquiera que trabaje como seguridad”.

Cuando se trata de ayudar, el paramédico compartió que debe hacerse con cuidado y sin tomar de las manos o los brazos a la víctima. Esto porque pueden quedar rastros de burundanga en su piel y de esta manera el voluntario puede también ser afectado. Lo primero que debe hacerse es contactar a las autoridades.

Por: María Isabel Rangel/2001

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Radio Costa FM

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