ONU aplaude el compromiso de Petro por avanzar hacia «una paz total» en Colombia

El Consejo de Seguridad de la Organización para las Naciones Unidas (ONU) recibió este jueves el informe trimestral sobre el proceso de paz en Colombia, una sesión en la que estuvieron presentes el representante especial del Secretario General y jefe de la Misión de Verificación de ese organismo, Carlos Ruiz Massieu, la vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez y el presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux Rengifo.

El representante de la ONU consideró que hay «muy buenos motivos para ser optimistas» y creer que Colombia puede avanzar hacia la consolidación de «una paz total», sobre todo tras sortear unas elecciones «muy duras» que se resolvieron pacíficamente y reflejaron «la diversidad de la sociedad floreciente» que hay en el país.

En ese sentido, Ruiz destacó la voluntad del presidente electo, Gustavo Petro, de adelantar un proceso de unidad nacional, aplicar integralmente el acuerdo de paz de 2016, y procurar «soluciones negociadas, tanto políticas como judiciales, con los actores armados ilegales» que quedan activos.

«La administración entrante tiene la responsabilidad tremenda de acelerar la aplicación del acuerdo de paz», señaló Ruiz, y agregó que en ese camino la ONU y la comunidad internacional «deben hacer todo lo que puedan hacer para prestar su apoyo al proceso».

«Obstáculos serios»

Aunque existen logros notables, como la incorporación de representantes de las víctimas en el Congreso y el aumento a un 30 % de la participación de mujeres, Ruiz recalcó que el país tiene pendiente la aprobación de al menos 30 nuevas normas relacionadas con la paz, entre ellas, «la reforma rural integral y las garantías para la participación política».

Otro obstáculo a enfrentar, dijo, es «la violencia persistente» contra líderes y excombatientes asesinados por grupos armados irregulares que atacan en regiones afectadas por «la pobreza, las economías ilegales y la presencia limitada del Estado», que suelen ser territorios indígenas y afro.

«Una prioridad para cualquier acuerdo de paz debe ser salvaguardar la vida de aquellos que depusieron sus armas de buena fe con la garantía de que contarían con protección», resaltó.

Ruiz agregó que pese a los «múltiples desafíos», Colombia presenta «avances inspiradores», como la presentación del informe final de la Comisión de la Verdad, que mostró las voces de víctimas y victimarios, reveló muchos «hallazgos dolorosos» de la guerra y dejó al desnudo las «desgarradoras» cifras del conflicto, además de un legado de recomendaciones para la construcción de la paz y la reconciliación.

«Nada para la guerra»

El titular de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, llamó a la comunidad internacional que deje de destinar recursos para seguir con una «guerra inútil».

«Nada para la guerra (…) Queremos hacer de Colombia un paradigma mundial de la reconciliación después de tanto sufrimiento», señaló el religioso, tras insistir en su exhorto a que las fuerzas de seguridad del Estado destinen sus esfuerzo a construir la paz.

De Roux agregó que la guerra interna colombiana empeoró cuando «los países consumidores» asumieron que «el narcotráfico era un asunto de seguridad nacional y por tanto un asunto de guerra». Esto, dijo, llevó al país a destruir al campesinado, dejándolo empobrecido, sin tierra, sin capital y refugiado en la producción de coca.

«La comisión pide terminar la guerra contra el narcotráfico y comprender lo equivocado de la pretensión de que el provisionismo armado puede detener al narcotráfico, cuando lo que hace es aumentar las ganancias del negocio», explicó el comisionado, quien recordó que el clamor de las víctimas es que los países consumidores asuman su responsabilidad compartida.

Las cifras de la guerra

En su intervención, De Roux aseveró que para «mirar hacia el futuro» hay que aceptar «las heridas de la guerra», muchas de ellas recogidas por los estremecedores testimonios de casi 30.000 víctimas.

De acuerdo a los datos manejados por la Comisión, la guerra afectó a más de 10 millones de personas «de distintas maneras». Por otra parte, solo entre 1985 y 2018 fueron asesinadas más de 450.000 personas, mientras que otras 50.000 fueron secuestradas y el 80 % de las víctimas, entre asesinados y sobrevivientes, fueron civiles.

https://twitter.com/MisionONUCol/status/1547592005747781632?s=20&t=Qty9M1rz3-jNzAiZBLz3-w

Además, lamentó que miles de niños y niñas fueran llevados a un conflicto donde las guerrillas tuvieron «máxima» competencia. Sobre las desapariciones forzadas y los llamados «falsos positivos», indicó que el Estado colombiano tuvo una responsabilidad «inmensa y directa».

El comisionado también se refirió a las más de 4.000 masacres registradas en el país durante el conflicto, «algunas de ellas con más de 100 personas», en las que se destruyeron poblaciones enteras y donde fue protagonista «la barbarie de los paramilitares», que desbordó «toda concepción posible».

La guerra también provocó el desplazamiento forzado de más de 8 millones de personas y miles de violaciones a los Derechos Humanos a comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, entre otras, que fueron golpeadas por el racismo. «Todo esto lo sabía el mundo pero lo dejamos pasar durante 50 años, como si esa barbarie no fuera contra nosotros», apuntó De Roux.

¿Qué dijo el Gobierno colombiano?

A su turno, la vicepresidenta Ramírez señaló al narcotráfico como responsable «de buena parte de la causa del conflicto» y aseguró que el gobierno de Iván Duque se ha comprometido con la implementación del acuerdo de paz, «a pesar» de las dificultades del covid-19.

Ramírez comentó que el gobierno «ha avanzado de manera sostenida» en la implementación del acuerdo y destacó que de las 3 millones de héctareas acordadas para los campesinos, se ha entregado «medio millón».

En el caso de los excombatientes, aseguró que 58 % se encuentran en educación primaria, secundaria y superior; 66 % han participado en programas formación para el trabajo; y 98,9 % está «cobijado con seguridad social y beneficios de salud«.

El Consejo de Seguridad

La representación del Reino Unido destacó el compromiso de Petro con la aplicación del acuerdo de paz y expresó que un punto prioritario para avanzar en el proceso de paz es concretar la reforma rural, que aceleraría los planes de desarrollo en las regiones.

Por su parte, Noruega ve como «algo tranquilizador» el llamado de Petro a retomar el diálogo con la guerrilla del ELN, suspendida durante el gobierno de Duque, e indicó que «si así lo desean las partes», estarían dispuestos a participar en una nueva negociación.

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Entre tanto, Rusia abogó por la protección de la integridad física de los habitantes rurales, que los excombatientes sean vistos como actores de paz y que se puedan superar las trabas presentadas en los últimos cuatro años para la aplicación del acuerdo.
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Moscú también ve con «buenos ojos» la intención de Petro de iniciar negociaciones premilinares con actores que quedaron aislados del proceso de paz, y aplaudió el acercamiento con Venezuela para restablecer las relaciones bilaterales.

China, por su parte, señaló como un avance el paso para reanudar las negociaciones de paz con el ELN e iniciar otros canales de diálogo con grupos armados.

También instó a trabajar por la reforma rural y que los excombatientes puedan ser reinsertados plenamente a la sociedad, lo que ayudaría a conseguir una paz «sostenida y sostenible«.

Por su parte, EE.UU. instó a respetar los tratados étnicos «que no se han cumplido» y pidió superar la polarización del país.

RT

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